El marketing digital ha cambiado. Y nuestra forma de trabajar también tiene que hacerlo.
Durante años, buena parte del valor de un profesional del marketing estaba en la ejecución: configurar campañas, gestionar pujas, analizar palabras clave, crear contenidos, interpretar datos u optimizar anuncios.
Hoy, una parte creciente de ese trabajo está pasando a manos de los algoritmos. Las plataformas automatizan campañas y optimizaciones, mientras que la inteligencia artificial genera contenidos, analiza grandes cantidades de información y ejecuta en segundos tareas que antes requerían horas.
Pero automatizar la ejecución no significa automatizar el criterio.
Un algoritmo puede optimizar una campaña, pero alguien debe decidir qué objetivo merece la pena perseguir. La IA puede analizar miles de datos, pero alguien tiene que formular las preguntas adecuadas e interpretar las respuestas. También puede generar contenido a una velocidad imposible para una persona, pero eso no garantiza que sea relevante, diferencial o útil para el negocio.
Por eso, el verdadero valor del profesional del marketing ya no está solamente en dominar herramientas. Está en saber dirigirlas.
Tres preguntas que están redefiniendo el marketing
En este nuevo escenario aparecen tres cuestiones fundamentales:
- ¿Estamos midiendo lo que realmente importa?
- ¿Cuándo debemos confiar en el algoritmo y cuándo es necesario intervenir?
- ¿Cómo conseguimos que una marca continúe siendo visible cuando la búsqueda ya no termina en Google?
Estas preguntas son el punto de partida de Marketing After IA, el nuevo bootcamp de Red Harvey dirigido a profesionales que quieren aprender a tomar mejores decisiones en un entorno cada vez más automatizado.
No es un curso para memorizar funcionalidades ni para aprender a utilizar una larga lista de herramientas que probablemente habrán cambiado dentro de unos meses. Es un programa para adquirir el marco, la metodología y el criterio necesarios para decidir qué herramientas utilizar, cómo combinarlas y, sobre todo, con qué objetivo.
La intención no es enseñar a los profesionales a competir contra la inteligencia artificial, sino prepararlos para dirigirla.
Medir, decidir y seguir siendo visible
Marketing After IA se articula alrededor de tres grandes capacidades.
La primera es medir. Porque disponer de muchos datos no significa necesariamente estar bien informado. Durante el programa se trabajará sobre conversiones, GA4, plataformas publicitarias, atribución, calidad de los datos y señales que alimentan los algoritmos. El objetivo es evitar uno de los riesgos más habituales del marketing actual: optimizar perfectamente hacia el objetivo equivocado.
La segunda capacidad es decidir. Las campañas algorítmicas y las plataformas automatizadas pueden ofrecer resultados extraordinarios, pero también pueden ocultar problemas detrás de unas métricas aparentemente positivas. Saber qué delegar, qué supervisar y cuándo intervenir se ha convertido en una competencia esencial. La IA puede actuar como copiloto para analizar escenarios, detectar patrones y contrastar hipótesis, pero la decisión final sigue necesitando contexto y visión de negocio.
El tercer eje es ser visible. La búsqueda está evolucionando rápidamente. Google ya no es el único espacio en el que una marca debe posicionarse: ChatGPT, Perplexity y otros entornos de respuesta generativa están modificando la forma en que las personas encuentran información, comparan alternativas y toman decisiones.
Esto obliga a ampliar la mirada del SEO tradicional e incorporar conceptos como AEO y GEO, además de analizar menciones, citaciones, fuentes y autoridad de marca dentro de los nuevos ecosistemas de inteligencia artificial.
Aprender tomando decisiones reales
Marketing After IA es un bootcamp intensivo de diez horas, distribuido en cuatro sesiones online y en vivo.
La metodología se aleja de la formación puramente teórica. Los participantes trabajarán con casos reales, datos que no siempre coinciden, campañas que parecen funcionar y marcas que pueden estar perdiendo visibilidad en los nuevos entornos de búsqueda.
La inteligencia artificial estará presente durante todo el programa, no solo como un tema del que hablar, sino como una herramienta de trabajo para investigar, analizar información, comparar escenarios, cuestionar hipótesis y acelerar la ejecución.
El recorrido culminará en The Decision Room, una sesión práctica integral en la que los participantes deberán analizar un caso de negocio, revisar la fiabilidad de sus datos, evaluar campañas y automatizaciones, estudiar la visibilidad de la marca y diseñar un plan de acción priorizado para los siguientes 90 días.
Porque aquí no se aprende únicamente observando. Se aprende preguntando, debatiendo y decidiendo.
Herramientas para aplicar desde el primer día
El bootcamp está diseñado para que lo aprendido pueda trasladarse inmediatamente a una empresa, un equipo o un cliente.
Los participantes recibirán el After IA Toolkit, un conjunto de recursos prácticos que incluye frameworks para la toma de decisiones, checklists de auditoría, metodologías para evaluar automatizaciones, plantillas, prompts y un sistema para analizar la visibilidad de una marca tanto en buscadores como en asistentes de IA.
El objetivo no es terminar el programa con más apuntes, sino con herramientas aplicables al día siguiente.
¿A quién va dirigido?
Marketing After IA está pensado para profesionales que ya conocen el terreno y quieren prepararse para lo que viene: responsables de marketing, profesionales de agencias, digital managers, responsables de ecommerce, consultores, especialistas en SEO, SEM y performance, así como perfiles de adquisición, analítica y crecimiento.
La formación estará liderada por Andreu Castelló Lasauca, consultor en marketing digital e inteligencia artificial y profesor de Esade Business School, con más de veinte años de experiencia profesional.
El programa se desarrollará en un grupo reducido, con un máximo de 25 participantes, para favorecer la interacción, el análisis conjunto y el trabajo sobre situaciones reales.
La IA ya está transformando el marketing. La cuestión ya no es cuánto puede hacer la tecnología por nosotros, sino qué seremos capaces de hacer con ella.
Mismo marketing. Nuevas preguntas. Mejores decisiones. Mayor impacto.
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RedHarvey